photo essays - photo stories

Ya pasó…

Que voy a decir… Las navidades no me dan mucho placer.  Supongo que en Estados Unidos y otros países en los que la gente vive a miles de kilómetros de los suyos y se reunen poco, tiene algún sentido. Aquí, donde la gente vive normalmente en el barrio en que nació, a un par de cuadras como mucho de sus padres y sus amigos, y comen casi todos los dias juntos, es una celebración redundante.  Agreguemos el estress de tener que regalar algo a gente que ya tiene casi todo dos veces y el que produce la obligatoriedad de la celebración y la propia de cualquier actividad social y queda un paisaje un poco desmejorado. No se diga de los abrazos y palabras hipocritas entre familiares, amistades y desconocidos, definitivamente de pelicula. No se hablan en todo un año y en esta fecha se dicen “Mi heeeeeermano del alma”, esta frase me recuerda a un jefe que tuve bastante doble cara. Me imagino que algunos sabran quien es. No hay que negar los buenos momentos de la navidad, por supuesto…

Por si fuera poco observo que estas fechas suelen traer su explosión de malas noticias. Este año las noticias se han quedado mas lejos que otros, pero impresionan: el hermano de un amigo que ha tenido un infarto mientras corría en el gimnasio el día 24, el padre de otro que fallece una semana antes, la madre de un tercero… Hasta Rafael Caldera ha decidido morirse sin darme la oportunidad de hacerle una fotografía… Grandes noticias que puntean las fiestas. Supongo que en cualquier otro mes del año pasa lo mismo pero se nota menos.

En fin, la imagen mas adecuada que he encontrado para la época hay que agradecersela al bueno de nistagmus, una de mis adicciones secretas…

Texto tomado de Fotolíos.com

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