La “China” brasileña (III)
Esta vez nos vamos al Mercado Adolpho Lisboa, que fue fundado en 1882. Es el mercado más antiguo de la ciudad. El comercio de frutas, hortalizas, y especialmente el pescado es uno de los más populares. Este mercado estilo Eiffel, no sólo representa el modo de vida de los habitantes, sino que es también un verdadero museo donde en numerosos mostradores se expone el trabajo de los habitantes ribereños y el de los indígenas. Y como en cualquier ciudad tropical, una ingente cantidad de puestecitos callejeros en los que encontrar de todo, incluida la viagra nativa, según dicen totalmente natural, pero con los mismos efectos que la de laboratorio. Si se preguntan a qué sabe, por supuesto que la probamos, tiene un sabor a maní y su color es marrón claro, su textura es muy espesa y su efecto, bueno su efecto no tuve chance de verificarlo pero si sentía que con esa bebida aguantábamos un buen rato sin comer y con una energía totalmente renovada.
Nos encantan los mercados centrales de las ciudades que visitamos que son de culturas lejanas, o simplemente diferentes a la nuestra. Y el Mercado de Manaos es espectacular, construido enfrente del Río Negro, fue inaugurado en el 1882, en pleno auge del caucho, en estilo art-nouveau y neoclásico e inspirado en los grandes mercados europeos, uno se creería estar en el mercado de París o de Barcelona por ejemplo si lo ves desde fuera. Si te asomas a la puerta principal, ya te das cuenta que no estás en Europa, los colores y la abundancia de frutas exóticas lo delatan, y abundancia es la palabra, todo es exagerado, tanto lo que llega por tierra, camiones y camiones de todo, como lo que se saca del río, pescados de todas las formas, colores y tamaños, algunos tan grandes como yo. Hay uno que se llama Piraricú que tiene un aspecto de anguila gigante.
Hicimos muchísimas fotos, de todo lo que encontrábamos, muchas cosas que veíamos por primera vez y otras ya conocidas. La gente es muy amable y alegre, como ya comentamos antes, ni se inmutaban cuando le presentabas la cámara para hacer una foto, me imagino que ya están acostumbrados a esto, porque de este mercado tan fascinante ya hemos visto muchas historias en la tele y en internet. En esta oportunidad nos inclinamos por mostrarles una serie de retratos hechos con la finalidad de adentrarnos un poco en los colores y estilos propios de cada puesto de trabajo en el mercado. Definitivamente cada lugar tiene un toque muy personal y nos dio una idea clara de la idiosincrasia de cada individuo. Un placer en todos los sentidos.
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La “China” Brasileña (II)
Continuando con estas historias de Manaus, nos quedamos en el puerto. Es un destino natural, escondido y cercano al pulmón del mundo. O sea, a respirar el poco aire puro y libre que nos queda en el planeta. La opción más utilizada en Manaus es el transporte fluvial, con barcos de variados tamaños y tipos, adaptados para el transporte de cargas y/o pasajeros. Desde aquí uno puede ir a casi cualquier rincón de la Amazonia más cómodamente que por carretera. Los precios van desde 40 hasta 350 reales, dependiendo del destino. Para ir hasta a Belem, por ejemplo, el viaje tiene una duración de 3 días y el costo es de 140 reales aproximadamente. Para Santarem es la mitad del tiempo y casi la mitad del costo. Si quieren un concejo, pueden regatear a los que venden los pasajes en el puerto, escuchamos casos de personas que van trabajando en el barco y pagan muy poco por viaje. Nosotros intentamos hacer eso pero no convencimos Gilson (vendedor), queríamos ir a Santarem ida y vuelta, trabajando de lo que sea en el barco, pero lo menos que nos podía dejar el viaje para nosotros dos era en 200 reales. Lo más que podiamos pagar era 140 reales. Bueno en otra ocasión será, mientras nos ponemos a tono con algun libro de autoayuda para tener poder de convencimiento.
Al salir el sol, el puerto es todo un carnaval de colores; y, sabores para aquellos que tienen reales claro. Para los que tienen poco, nos conformamos con los colores. Desde muy temprano llegan los viajeros y familiares para pasar el ultimo día juntos en el puerto, donde tantas veces se han encontrado y tantas veces se han despedido. Se ven muchas caras felices y muchas caras tristes. Aunque la gente de esta ciudad es muy alegre, siempre estan dispuestos a regalarte una sonrisa, el puerto se convierte en un tunel del tiempo que hace brotar los sentimientos mas escondidos y los mas visibles. El presente y el pasado se despiden para darle un lugar, a cada viajero, en un futuro incierto para muchos y un futuro posible para otros. Atrás queda Manaus. Ahora mientras el río y la selva es el único camino, y mientras transitan por esta especie de seudo-limbo, la vida de algunos jamás volverá a ser la misma de antes.
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Carlos Herrera y Joel Heredia son fotógrafos freelance con base en Caracas, Venezuela. Disponibles para asignaciones. Carlos Herrera & Joel Heredia are freelance photographers based in Caracas, Venezuela. Availaible for assignments. info@mochilaimagen.com
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