La guerra del salitre
El título de este tema es solo una mera referencia al conflicto en el cual Bolivia perdió el territorio que le permitía una salida al mar en la guerra que libró con Chile en 1879. Años después, en 1904, las fronteras entre ambos países fueron definidas en un Tratado de Paz y Amistad. Dos nacionalidades que están presentes en este artículo. En esta oportunidad te invitamos a conocer un poco la historia de Carlos (Bolivia) e Ingrid (Chile). Ellos no conocen mucho de ese conflicto entre sus países pero si tienen un deseo “seguir juntos hasta que Dios quiera”. Nos dieron una lección de amor de pareja en todos los sentidos. Nadie puede creer que el amor verdadero sea un arte que haya que aprender, porque algunos se confunden y buscan una pareja como quien busca un departamento o un auto, es decir, que le produzca la sensación de haber hecho un buen negocio y la pareja resulta ser un bien más en un mercado donde todo se compra y se vende.
“Antes de conocer a Ingrid yo vivía en la calle, era un delincuente, robaba para fumar y para comer. Una vez me descubrieron robando y me lanzaron desde un puente para matarme. Tuve suerte porque caí en el río y pude nadar hasta la orilla. Ahora sé lo que es tener una familia, tener una cama donde dormir, tener buena comida y tener una pareja. Ingrid me salvó la vida”. Estas palabras de Carlos (tocayo), fueron bastante tristes pero también nos dieron muchas esperanzas y muchas ganas de vivir y seguir conociendo gente para ayudarlos en lo que se pueda. Ingrid y Carlos viven el día a día, todas las noches se colocan su uniforme desgastado, hechos por ellos mismos, y se van a un semáforo en un McDonalds de la ciudad de Manaus para hacer malabares hasta lograr completar para los gastos diarios. En los días muy buenos pueden recolectar hasta 70 reales de los cuales tienen que pagar 20 por el cuarto que alquilan diariamente.
Esta fotohistoria es un tributo a muchos inmigrantes cuyo talento e intelecto no son escuchados en sus propios países de origen. A Ingrid y a Carlos les damos las gracias por esta enseñanza de vida y de buena vibra, de verdad que juntos tienen un futuro feliz por delante. Sigan adelante, y como siempre, sin mirar atrás y sin importar lo que diga la gente. Ustedes no le hacen mal a nadie, solo viven su vida como quieren. Un abrazo desde aquí. Ojalá nos podamos encontrar de nuevo en algun lugar del continente donde se encuentren.
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La “China” brasileña (III)
Esta vez nos vamos al Mercado Adolpho Lisboa, que fue fundado en 1882. Es el mercado más antiguo de la ciudad. El comercio de frutas, hortalizas, y especialmente el pescado es uno de los más populares. Este mercado estilo Eiffel, no sólo representa el modo de vida de los habitantes, sino que es también un verdadero museo donde en numerosos mostradores se expone el trabajo de los habitantes ribereños y el de los indígenas. Y como en cualquier ciudad tropical, una ingente cantidad de puestecitos callejeros en los que encontrar de todo, incluida la viagra nativa, según dicen totalmente natural, pero con los mismos efectos que la de laboratorio. Si se preguntan a qué sabe, por supuesto que la probamos, tiene un sabor a maní y su color es marrón claro, su textura es muy espesa y su efecto, bueno su efecto no tuve chance de verificarlo pero si sentía que con esa bebida aguantábamos un buen rato sin comer y con una energía totalmente renovada.
Nos encantan los mercados centrales de las ciudades que visitamos que son de culturas lejanas, o simplemente diferentes a la nuestra. Y el Mercado de Manaos es espectacular, construido enfrente del Río Negro, fue inaugurado en el 1882, en pleno auge del caucho, en estilo art-nouveau y neoclásico e inspirado en los grandes mercados europeos, uno se creería estar en el mercado de París o de Barcelona por ejemplo si lo ves desde fuera. Si te asomas a la puerta principal, ya te das cuenta que no estás en Europa, los colores y la abundancia de frutas exóticas lo delatan, y abundancia es la palabra, todo es exagerado, tanto lo que llega por tierra, camiones y camiones de todo, como lo que se saca del río, pescados de todas las formas, colores y tamaños, algunos tan grandes como yo. Hay uno que se llama Piraricú que tiene un aspecto de anguila gigante.
Hicimos muchísimas fotos, de todo lo que encontrábamos, muchas cosas que veíamos por primera vez y otras ya conocidas. La gente es muy amable y alegre, como ya comentamos antes, ni se inmutaban cuando le presentabas la cámara para hacer una foto, me imagino que ya están acostumbrados a esto, porque de este mercado tan fascinante ya hemos visto muchas historias en la tele y en internet. En esta oportunidad nos inclinamos por mostrarles una serie de retratos hechos con la finalidad de adentrarnos un poco en los colores y estilos propios de cada puesto de trabajo en el mercado. Definitivamente cada lugar tiene un toque muy personal y nos dio una idea clara de la idiosincrasia de cada individuo. Un placer en todos los sentidos.
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La “China” Brasileña (II)
Continuando con estas historias de Manaus, nos quedamos en el puerto. Es un destino natural, escondido y cercano al pulmón del mundo. O sea, a respirar el poco aire puro y libre que nos queda en el planeta. La opción más utilizada en Manaus es el transporte fluvial, con barcos de variados tamaños y tipos, adaptados para el transporte de cargas y/o pasajeros. Desde aquí uno puede ir a casi cualquier rincón de la Amazonia más cómodamente que por carretera. Los precios van desde 40 hasta 350 reales, dependiendo del destino. Para ir hasta a Belem, por ejemplo, el viaje tiene una duración de 3 días y el costo es de 140 reales aproximadamente. Para Santarem es la mitad del tiempo y casi la mitad del costo. Si quieren un concejo, pueden regatear a los que venden los pasajes en el puerto, escuchamos casos de personas que van trabajando en el barco y pagan muy poco por viaje. Nosotros intentamos hacer eso pero no convencimos Gilson (vendedor), queríamos ir a Santarem ida y vuelta, trabajando de lo que sea en el barco, pero lo menos que nos podía dejar el viaje para nosotros dos era en 200 reales. Lo más que podiamos pagar era 140 reales. Bueno en otra ocasión será, mientras nos ponemos a tono con algun libro de autoayuda para tener poder de convencimiento.
Al salir el sol, el puerto es todo un carnaval de colores; y, sabores para aquellos que tienen reales claro. Para los que tienen poco, nos conformamos con los colores. Desde muy temprano llegan los viajeros y familiares para pasar el ultimo día juntos en el puerto, donde tantas veces se han encontrado y tantas veces se han despedido. Se ven muchas caras felices y muchas caras tristes. Aunque la gente de esta ciudad es muy alegre, siempre estan dispuestos a regalarte una sonrisa, el puerto se convierte en un tunel del tiempo que hace brotar los sentimientos mas escondidos y los mas visibles. El presente y el pasado se despiden para darle un lugar, a cada viajero, en un futuro incierto para muchos y un futuro posible para otros. Atrás queda Manaus. Ahora mientras el río y la selva es el único camino, y mientras transitan por esta especie de seudo-limbo, la vida de algunos jamás volverá a ser la misma de antes.
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La “China” brasileña (I)
Toda vez que viajamos nos encontramos frente al “otro”. Estar expuestos al terreno de lo desconocido siempre trae consigo anecdotas memorables (y aun cuando regreses a un lugar que conozcas bien, las experiencias nunca son las mismas). El encuentro con los locales es una parte muy importante de nuestra experiencia en todo recorrido. En esta nación multicultural de crecimiento descontrolado, el puerto no es solo un lugar, es estado mental. Un turista en busca del mejor puerto de Brasil, encuentra una y otra vez que la gente de este país tiene cada uno su favorito, muchos de ellos recuerdan el puerto de Manaos. Los encuentros con todos aquellos que se han dejado seducir por el ritmo del puerto y del río, van descubriendo una relación muy especial con Manaos.
Manaos no existe hasta 1850. Es decir, nace con el mercadeo del látex. Enseguida, en 1866, el río Amazonas es abierto a la navegación internacional y la ciudad, situada a orillas del río Negro (uno de los mayores afluentes del Amazonas) y en el corazón de la selva, madura pronto. Entre 1890 y 1910 se cree una capital cosmopolita y lo cierto es que lo parece: es la primera ciudad brasileña en gozar de electricidad y a pesar de su anclaje amazónico tiene tranvía, mansiones, nuevos ricos, puñados de extranjeros y, claro, un teatro de la ópera. Este teatro se convierte en símbolo del “París de los trópicos” y recibe a grandes compañías e intérpretes europeos. Todo viene de Europa: artistas, cuadros y hasta las tejas que conforman la emblemática cúpula del Teatro Amazonas, un casquete con los colores nacionales que en su época se apreciaba desde cualquier rincón de la ciudad. Incluso desde el puerto flotante construido por los ingleses en 1902, muelle en el que se resolvieron destinos y se cobijaron ambiciones, donde el dinero pasó sin ser visto y desde donde ya se olía la miseria de la selva. Donde la riqueza y el lujo se paseaban sorprendidos, ignorantes de cómo habían llegado hasta allí.
En Manaos, el lugar más agitado, con más vida y colorido es el puerto. Lleno de los barcos típicos amazónicos que llegan y se van con todo tipo de mercancías y gentes. Todo el tráfico portuario del Río Amazonas pasa por este Puerto, el más importante. Nombrado Patrimonio Histórico el año 1987. Es interminable a lo largo de todo el río que pasa por la ciudad, que al contrario de lo que piensa mucha gente, no es el río Amazonas, si no su principal afluente el Río Nero (Río Negro). Hay muelles de todo tipo, de pasajeros, carga, militares, etc. Desde aquí uno puede ir a casi cualquier rincón de la Amazonia más cómodamente que por carretera. Pero no hay excesivo orden, ni indicaciones, así que lo que se quiera encontrar, hay que ir recorriendo los diferentes muelles uno a uno, y buscar y preguntar. Lo cual no es tarea sencilla ni agradable, ya que la basura, y el barro están presentes por doquier y además huele realmente mal, por la descomposición al sol de todo tipo de peces, basura y animales muertos.
El puerto es una colorida mezcla de gente corriendo activamente en torno a embarcarse o desembarcarse, cargar o descargar los buques que llegan de prácticamente de todos los rincones del universo amazónico, excepto donde las cascadas o los rápidos bloquean el camino. Si te fijas en la gente que anda por los puertos de Manaos, te darás cuentas que son bajitos, pero si te fijas bien verás que no lo son, sólo que tienen las piernas cortas. Porque?. Bueno pues, es porque acostumbran a cargar y descargar los barcos llevando la mercancia a la espalda. Y no creas que por donde tienen que andar es una zona lisa y arregladita, sino que es arena, piedras y por si era poco, algunos tienen que subir unas escaleras. Que de cada dos veces que las subes te caes cuatro. Y no tienen problemas, todo se lo echan a la espalda, lo mismo da que sea un frigorífico, un armario ropero de cinco puertas o cinco cajas de cerveza. Nuestro mas sincero respeto y admiración a esta gente que trabaja como exclavos desde las 5 de la mañana hasta las 7 de la noche, por unos pocos reales, que les aseguran la comida y el hotel a muchos.
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Con todos los poderes …hasta que se acaben
Es raro que un viaje nos deje sin aliento, que sea tan dinámico o accidentado que apenas nos dé tiempo de recordar quiénes somos y donde estamos. Y pensamos. Al final descubrimos los significados de aquello que nos trajo, que nos hizo levantarnos de la confortable cotidianidad y salir allá, a buscar lo que no hemos conocido, con nuestra mochila a cuesta. San Agustín dijo alguna vez: “El mundo es un libro y aquellos que no viajan solo leen una página”.
Belem sigue estando al Norte de Brasil, para nosotros solo fue eso, un Norte que no pudimos alcanzar. Por qué..? Dios, el destino, el control cambiario que solo nosotros los venezolanos conocemos, la crisis mundial; que se yo, cualquier opinión es válida definitivamente. Para ser concretos, el cambio de bolívares a reales nos dejó en cuatro bloques. Todos los planes se vinieron al suelo cuando cambiamos 2,65 BsF por cada Real en la frontera. Ya todos saben a quién le doy las Gracias, #%&@Madre!!! …Por lo menos llevamos la guitarra para sobrevivir en Manaus. Nuestra primera Ada Madrina, Ana María (Brasil), nos sirvió como traductora y nos enseñó todo lo necesario para sobrevivir en un país con mucha gente y con mucho que conocer. Una experta en la economía para viajes, tiene un velero en Cumaná y su vida transcurre entre Austria, Venezuela, Brasil, islas del Caribe, y otros. Sus concejos, sin duda muy buenos, los aplicamos en Manaus. Muy Agradecidos Ana María, nuestros saludos a Carlos.
En fin… regateando por el puerto de Manaus nos encontramos a nuestra 2da Ada madrina. Directamente desde México, con resfriado común pero sin gripe porcina. Ada Isabel está haciendo un voluntariado en el hospital de Manaus y estudia medicina en Alemania. De no haber sido por ella no hubiésemos probado ni una Skol, ni una Brahma, ni una Kaiser, ni una Antartica, ni siquiera cachasa. Nos ofreció quedarnos en su cuarto, oferta que felizmente aceptamos con ojos de “Candy Candy”. Desde aquí nuestro más sincero agradecimiento e invitación a nuestra jungla de concreto. Donde quiera que estés te enviamos muchos besos y abrazos, pronto nos veremos al otro lado del charco.
Luego de unas horas, éramos un ghetto. Jonathan y Javier (Perú), Sara y Rogelio (Colombia), Isabel (México), Stephany (Inglaterra), Carlos (Bolivia), Ingrid (Chile), Laranja (Brasil), nosotros (Venezuela), y muchos otros. A todos los recordamos con mucha alegría y emoción; de verdad fueron unos días muy intensos en donde aprendimos a falar portugués y otros idiomas, también compartimos nuestras costumbres y vivencias. Definitivamente son momentos difíciles de olvidar. Lo genial del viaje es la liberación. Cuando estas de viaje, eres lo que eres justo ahí y entonces la gente no tiene tu pasado para confrontarlo contigo. No hay ayeres en el camino, la comunicación es más profunda. Los prejuicios se desvanecen.
A ti Sara te dedicamos este texto “con todos los poderes, hasta que se acaben”. Javier y Rogelio gracias por la amistad y los regalos. Isabel, eres una beleza de persona, a todos nuestros amigos donde quiera que se encuentren, agradecidos por siempre. Como decía Benjamin Disraeli: “he visto más de lo que recuerdo y recuerdo más de lo que he visto”. …Dentro de 20 años te sentirás mas decepcionado por las cosas que no hiciste que por las que sí. Así que suelta las amarras. Navega lejos del puerto seguro. Atrapa el viento del cambio en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.
Belem do Pará
Belém o Belén es la capital del estado brasileño de Pará, la cual cuenta con una población estimada de 1.408.847 habitantes, siendo la ciudad más poblada del estado. Su área metropolitana está conformada por los municipios de Ananindeua, Belém, Benevides, Marituba y Santa Bárbara do Pará, la cual tiene una población estimada de 2.146.595 habitantes. Es la “puerta” de acceso al norte del Brasil, y el principal punto de entrada para la Amazonía, ya que se encuentra en la desembocadura del río Amazonas. Ciudad de origen portugués, fue fundada en 1616 con la construcción del Forte do Presepio, hoy Forte Castelo. Su situación representaba un sitio estratégico en el cual los portugueses podían controlar la navegación en la región y evitar ataques de invasores extranjeros.
Caracas - Puerto La Cruz (09-05-09)
Puerto La Cruz - Manaus (09-05-09)
Manaus - Belem (…ni idea)
(y viceversa) (…ni idea)



































































































































































Carlos Herrera y Joel Heredia son fotógrafos freelance con base en Caracas, Venezuela. Disponibles para asignaciones. Carlos Herrera & Joel Heredia are freelance photographers based in Caracas, Venezuela. Availaible for assignments. info@mochilaimagen.com
+58 412 5984786 - +58 412 6185523
Caracas - Venezuela.