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Pa’ Maracaibo me voy…

El pasado 31 de Enero tuve la oportunidad de ir a la ciudad más fría de Venezuela (todos tienen aire acondicionado), por supuesto, Maracaibo.  Esta vez iba en planes de trabajo, bueno la otra vez también, me contrataron (gracias a mi pana Francesco Spotorno) para hacer las fotografías del backstage de un video clip que estaba realizando la productora Beta.  El viaje estuvo un poco cansón por tierra, pero ese es el precio que hay que pagar cuando se realiza este tipo de trabajos, siempre hay que reducir costos, en eso estamos claros.  Además uno siempre encuentra algo gratificante: la comida, las 8 películas que vinos durante el viaje de ida y vuelta, le echadera de broma, todas estas cosas opacan las horas de viaje aunque estaba sentado en la cocina de la vans y en cada salto repetía lo que había comido, gajes del oficio como dicen.

Ya había visto algunas filmaciones en la calle, sobre todo en Chacao, de comerciales y este tipo de cosas pero nunca había estado en el staff de la producción.  Es un mundo demasiado complejo, se necesita mucha logística, de mucha producción, de trabajo en equipo, de muchos kilos de aparataje, de muchas horas de viaje (en algunos casos), para que todo salga al pelo.  De verdad todo lo que está detrás de unos pocos segundos de filmación es impresionante, ya lo dirán las personas que conocen más sobre este  tema.  Mi  humilde  opinión  es  muy  básica  y  como  novato  en este medio no puedo decir mucho.  Solo estoy muy contento de haber participado.

Maracaibo, muy bonito.  Como toda ciudad, algunas calles impecables, otras no tanto.  La gente de Maracaibo es la más amigable y habladora que conozco, con solo ver la cara de un maracucho ya me causa risa, porque tienen lo chistoso en su cara, en su personalidad, por todo sacan algo que te hace reir, son muy agradables definitivamente.  Cuando uno pasa el puente, se nota la diferencia de cultura, si no hiciera tanta calor, la visitara más a menudo.  Aunque ese día el cielo estaba un poco nublado y no hizo calor, el resplandor del sol hizo que me bronceara, me hacía falta después de pasar un mes en una ciudad fría y con el cielo gris.  Aunque solo estuvimos un poco menos de 4 horas de trabajo, y más o menos 21 horas de viaje ida y vuelta, la experiencia fue bastante enriquecedora.